Hoy quiero escribir sobre eso que invade las tienditas en México, ya que está para donde sea que mires: el diseño de P.O.P (Elementos para el Point of Purchase y retail).
El diseño de elementos POP son el némesis de cualquier diseñador industrial: lo último que quieres hacer cuando estas estudiando y lo primero que haces cuando sales al mundo laboral.. Al principio te niegas a ti mismo lo evidente y quieres aprender; después te resignas y decides seguir rodando entre los engranes de la perfecta maquinaria de la producción.
Cada que vas a la tienda de la esquina y al supermercado hay miles de exhibidores de todos los materiales peleando por llamar tu atención. Tienen formas, materiales y colores llamativos y tratan de poner justo al alcance de tus ojos y de tu mano el producto que necesitan que compres.
No es un secreto para nadie que las marcas venden un concepto, son un accesorio autorreafirmante en la mente de quien la compra sin que la decisión implique necesariamente un comparativo de cualidades del producto.
Lo que no sabemos, son los millones de pesos que el área de marketing de las compañías gasta en hacer la cajita con monitos y el stand con luces para llamar nuestra atención. Cada año una buena parte de su presupuesto se destina al diseño y producción de éstos elementos que pocas veces llegan a ser más que contaminación visual en una tienda, pero siempre, después de algunos meses terminan como toneladas de basura (generalmente de materiales poco reciclables).
Tal como en las campañas electorales, sólo que aquí, lo que se pelea por que lo elijas es una marca, que además por otro lado, presume sobre sus "avances hacia la sustentabilidad".
No sólo eso. Las compañías que se dedican a hacer este tipo de elementos, generalmente no tienen reglamentación alguna en cuanto al material que obtienen de sus proveedores y pagan sueldos bajísimos, aprovechándose de lo poco valorado y la escasa oferta de trabajo en el campo del diseño en México.
No se trata de satanizar a nadie, si no de buscar una reglamentación adecuada, donde las compañías paguen lo justo y produzcan responsablemente; donde se realicen propuestas cuyos materiales resulten más amigables y con una vida útil coherente con las afirmaciones de sustentabilidad de la marca a la que anuncian.
Así que ya sabes, cada vez que vayas a la tienda mira a tu alrededor y nota estos elementos porque todo ese material, que en pocos meses terminará como desecho, no es un regalo de las corporaciones... Es material por el que tú pagas también cuando les compras su producto.
Infórmate, opina y exige... el dinero de los consumidores es el que construye a una gran corporación.
Via D.
